Identidad, identificación e imagen de región

La identidad regional, así como la imagen de nación, constituyen temáticas muy poco estudiadas desde el punto de vista de la comunicación y el diseño. Sin embargo, es incuestionable el hecho de que la identidad de una región o un país, proyecta atributos positivos o negativos, sobre muchos sectores sociales y económicos, como empresas, marcas y productos.Es innegable que la pregunta ¿de dónde eres? Es una de las primeras que se le realiza a un viajero o a un extraño. Es decir que la sola mención del lugar de procedencia genera, a partir de su identidad regional, un cierto perfil de la identidad del individuo.

Identidad significa idéntico, sí mismo, mientras que la identificación es el acto de reconocer esa identidad. En general cuando se habla de identidad o identificación se está hablando del mismo tema, confundiéndose el acto de percepción con lo percibido. En realidad una cosa depende profundamente de la otra y es imposible que existan en forma independiente, de allí que comúnmente se las considere como una misma y única entidad.

Podemos definir entonces a la identidad como algo idéntico y equivalente al emisor y a la identificación como el hecho de reconocer, por parte de un receptor, la identidad percibida. Es decir que en ese esquema de emisor-receptor debemos identificar al mensaje como vinculante del emisor y el receptor en forma bilateral.

El mensaje es una unidad de conocimiento materializada en un grupo de signos comunes a ambas partes de una comunicación, los cuales se presentan articulados para transmitir significados. Para el caso concreto del mensaje formador de la identidad regional, a nivel diseño, podemos definirlo como una unidad formal establecida por medio de rasgos exclusivos, como signos de identidad, articulados entre sí, para posibilitar la transferencia de significados.

Cuando el mensaje es percibido y decodificado por el receptor, conforma en la mente del mismo una imagen. Esa imagen es una representación mental de una entidad, y posee la habilidad de condicionar, por medio de sucesivas percepciones y asociaciones de ideas, determinadas actitudes y conductas.

La imagen mental, o “discurso imaginario”, no corresponde a una identidad exclusivamente visual, sino que abarca todo el universo de elementos identificadores y se conforma por medio de diferentes mensajes registrados en forma separada y aleatoria y a través de sucesivas asociaciones.

La imagen de un país, de una región, de una institución o de una empresa, estará, por lo tanto, estructurada sobre la base de los identificadores, producto de su identidad. La imagen, como un todo, se encuentra desplegada en un sinnúmero de soportes de variadas características pero, todas las partes del conjunto ostentan una misma herencia, comparten valores y significaciones. En considerables oportunidades las regiones se encuentran aparentemente ligadas a su geografía, sin embargo no siempre existe real concordancia entre sus identificadores y la imagen proyectada. La provincia de Mendoza, por ejemplo, tiene una gran parte de su territorio llano, semidesértico y con temperaturas bastante elevadas durante la mayor parte del año. No obstante, presenta una imagen seductora de montaña y nieve, que es producto, indudablemente, de una ámplia difusión destinada al mercado turístico. Las imágenes creadas a partir del turismo son válidas, aunque sean, en definitiva, un recorte de la identidad real de la región. Generalmente ese recorte es un fragmento positivo, y crea una imagen idílica.Es importante tener en claro que una identidad regional auténtica no puede tener en cuenta sólo el factor turístico y el elemento económico-comercial, sino que debe contemplar todos los componentes sociales y culturales relacionados con la vida del habitante de la región.

En los casos concretos de la identidad de país o región, a diferencia de la identidad de una institución o empresa, no es posible la sistematización estricta de los elementos identificadores, es decir que no es factible un programa de diseño o un programa de identidad convencional. La identidad regional entonces, irá tomando forma a partir de la sumatoria de los diferentes elementos identificadores, que sin dudas serán coherentes aunque no sistémicos. Será la adición de esos elementos identitarios los que formarán en el receptor una imagen de región. Esta imagen no será, de ninguna manera inamovible, puesto que evoluciona y muta, según mutan los elementos identificadores, en forma conjunta con la evolucion de la sociedad.

Las identidades de carácter colectivo pueden sufrir modificaciones orientadas con la asistencia de ciertas políticas culturales, por ejemplo, desde el ámbito de gobierno. Pero siempre esas políticas dependerán de las voluntades individuales de los integrantes de la sociedad, que aceptarán o no los diferentes rumbos culturales.

Decididamente la identidad o imagen de región debe ser planteada en todos los espacios de la sociedad, ya que su acción incumbe directamente sobre al futuro económico de una nación.

Es necesario que universidades, centros de estudios y de investigación, empresas y organizaciones sociales no sólo participen del ejercicio de la reflexión, sino que también intervengan activamente en la implementación y en el seguimiento de las distintas acciones que estimulen la construcción de nuestra identidad como nación, rescatando la particularidad de cada región y respetando su diversidad cultural.

D.C.V. Eduardo Gabriel Pepe

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